Conozca la historia del Castillo de San Felipe en Cartagena

Castillo de San Felipe en Cartagena

Uno llega al barrio Pie del Cerro, a contados minutos del Centro Histórico de Cartagena, con su calle barrio Getsemaní y sus bares y bailaderos, y se encuentra el Castillo de San Felipe de Barajas

Historia del Castillo de San Felipe en Cartagena

Se encuentra sobre el cerro de San Lázaro. Tan imponente como hace 300 años, cuando resistía los ataques de los piratas ingleses. También los cañonazos de los corsarios enviados por Francia para adueñarse de él. Eran las épocas de la colonia y Colombia representaba una mina de oro para Europa.

En los años 170o… Resistencia del Castillo de San Felipe

A mediados de 1741 la corona inglesa estaba decidida a reducir el poder de España en América. Debido a esto le encargó la misión de atacar y destruir Cartagena al militar inglés Edward Vernon.

Lo acompañaban más de 27 mil soldados, 186 buques y contaba con 2 mil cañones, para llevar a cabo su gesta. En el Castillo de San Felipe lo esperaba el militar español Blas de Lezo. Este, junto a 3600 hombres y seis buques de guerra.

El enfrentamiento fue sanguinario, pero el Castillo logró resistir las andanadas de los hombres de Vernon y los cañonazos de los buques. Al final del día de Lezo sometió a Vernon y a sus hombres. Y Vernon se vio obligado a abandonar las costas de Cartagena mientras gritaba “Que Dios te maldiga, Lezo”.

Un castillo construido con sudor y sangre

Levantar el Castillo de San Felipe tomó 63 años. Comenzó en 1657 y erigido, piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, por militares españoles y esclavos africanos. El ingeniero Ricardo Carr elaboró los planos y Pedro Zapata de Mendoza fue el encargado de la construcción. La Eligieron la colina de San Lázaro porque era un sitio militar estratégico que por su ubicación (4º metros sobre el nivel del mar) permitía divisar, desde lo alto del castillo, a las tropas enemigas que se acercaban a las playas de Cartagena. Cuenta la leyenda, que ha sido constatada por varios ingenieros en la actualidad, que para la construcción del castillo usaron sangre de animales y sangre humana. No para rituales religiosos o para pagar tributo a deidades oscuras, sino porque la sangre era un material propicio para la construcción de edificaciones.

En 1697 el Barón de Pointis, comandante de la Armada Francesa, atacó Cartagena y tomó el Castillo. El ataque dejó serios daños en la edificación debido a los cañonazos que impactaron contra sus paredes oblicuas. Los militares, al mando de Antonio de Arévalo, iniciaron labores de remodelación y reconstrucción a mediados de 1762. A los 8 cañones existentes le agregaron 55 piezas nuevas para un total de 63. El Castillo quedó “como un fortín inexpugnable, sinónimo de poder y supremacía” de la corona española. San Felipe costó aproximadamente 13 235 pesos de oro y terminó de construirse, definitivamente, en 1798.

De botín de guerra a sitio turístico

El Castillo de San Felipe por su estructura imponente y forma geométrica, es considerado una de las obras más maravillosas construidas en todo el continente americano. Si usted es turista y está buscando información sobre Cartagena de Indias con la intención de visitarla, siempre va a encontrar entre las recomendaciones, visitar el Castillo. Es un lugar de paso  obligado para propios y extraños que quieran venir a maravillarse.

Por su ser un milagro de la arquitectura colonial latinoamericana, la Unesco declaró al Castillo como Patrimonio de la Humanidad. Es el único monumento colombiano con tal categoría. La VI Cumbre de las Américas celebró su cena de inauguración en este lugar, en abril de 2012. Al ingresar, el visitante podrá encontrar una guía en seis idiomas que le cuenta la historia del Castillo.

Para el visitante

Lleve abundante agua y un sombrero, recorrer el Castillo demora alrededor de dos horas y, en su mayoría, el recorrido se hace por zonas exteriores. La entrada cuesta 25.000 pesos para adultos. Aunque sale por 8.000 para adultos mayores y los niños menores de seis años entran gratis.

El castillo de San Felipe cuenta con plazuelas, garitas, resguardos y una serie de túneles de más de 600 metros, que pondrían los pelos de punta a los claustrofóbicos, por los que caminaban los militares de la colonia cuando ocurrían los ataques. El visitante puede recorrerlos libremente, también puede recorrer la zona exterior alfombrada por una grama abundante y súper verde. O si prefiere, desde la parte alta del Castillo puede divisar los dorados atardeceres de Cartagena con sus barcos cruzando la bahía, solo, o mejor acompañado. Un sitio romántico ideal.

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