Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en Cali

Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en Cali

Last Updated on 18 abril, 2021 by Marta D

Cuando el viajero se baje a cuatrocientos metros de la entrada, porque la multitud es enorme y la fila es larga, va a oír a lo lejos el sonido característico de la marimba. Prepárese para disfrutar del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

La marimba es aquel instrumento que unos llaman “el piano de la selva” y que para otros representa una máquina del tiempo en la que se conservan las costumbres y la música del Pacífico colombiano. Un medio por el cual los antepasados viajan al presente para contarnos como era el mundo en que vivieron, en los ríos, las selvas, las colonias, y las ciudades negras.

Venga a Cali en agosto y disfrute del Festival de Música del Pacífico

El viajero que quiera visitar el Petronio Álvarez debe arribar a Cali entre la segunda y la tercera semana de agosto. El Festival busca resaltar a los protagonistas afrocolombianos de la música del Pacífico sur. También pretende proteger y recuperar las creencias, costumbres y los rasgos culturales de los departamentos del Valle del Cauca, Nariño, Cauca y Chocó.

Al ingresar, el viajero encontrará por el camino hombres y mujeres ataviados con los trajes típicos de la región. Seguirá adelante, junto a caleños y visitantes de todo el mundo, mientras oye los clarinetes de la chirimía, o los violines de la música caucana, retumbar en la tarima principal. En un punto, el viajero se detiene para saborear el olor de los platos típicos que brota de la plaza de comidas de Festival.

Comer en el Festival de Música del Pacífico

Imagínate un museo, con amplias y anchas galerías, dónde las obras de arte son peces y mariscos del Pacífico. Platos típicos preparados con amor y con las ancestrales artes culinarias de las cocineras. Son arroces con coco, arroces con mariscos, tostadas de plátano, picadas, sancochos trifásicos; tamales con tres o cuatro variedades de peces (róbalo, sábalo, sierra); papas rellenas con raya, piangüa, tollo, o empanadas con los mismos ingredientes. Platos especiales que oscilan entre el dólar y los quince dólares, como máximo. Al visitante no le dolerá el bolsillo y querrá más. Y cuando al fin se sienta satisfecho con la variedad de recetas, continuará hacia la tarima, desde donde la furia de los cueros lo llama intensamente.

Pero primero un trago

Todos los días, para el visitante, el Petronio Álvarez empieza por la tarde. Después de las siete de la noche, cuando el sol se ha escondido tras las montañas de Cali. El calor y la sed disminuyen y ya no es necesario beber limonadas de coco, o limonadas con panela. La brisa fresca de la noche invita al viajero a experimentar los licores típicos del litoral, expuestos en todas las esquinas y rincones del evento, o llevados al hombro por chicas u hombres que las ofrecen sin cesar.

Son el viche: un licor similar al aguardiente pero al que se le siente el sabor de la caña. Un licor claro que puede herir la garganta del viajero desprevenido. Solo por unos instantes y sin mayores consecuencias. Tome con cuidado, porque esta bebida le puede poner a girar el mundo de un momento a otro.

Licores afrodisiacos en el Festival de Música del Pacífico

El Pacífico colombiano tiene la fama de ser un lugar cargado de sensualidad. De hombres y mujeres que se entregan al calor de las pasiones. Donde el baile y la conquista parecen parte de un combo. El viajero podrá crear sus propias impresiones por los nombres de los licores que tratan de venderle: el arrechón, el tumba catre, la tomaseca, el siete polvos o la sabrosa crema de viche. Casi todos tienen connotaciones sexuales que encajan perfectamente con el desparpajo y el ambiente festivo. Algo que es como el remolino de embriaguez de un carnaval que aún no llega al final de la noche.

El viajero, con unos cuantos tragos encima -o sin ellos-, continuará el recorrido, a través de la multitud hasta por fin ver las luces de la tarima. Encontrará un montón de hombres y mujeres que cantan, bailan y tocan -como si no hubiera mañana- con todo el ardor de las pasiones que les infunde el espíritu de la música.

Y entonces: la música

Los mejores días para asistir al Petronio Álvarez son los dos últimos. Por lo general un sábado y un domingo. Es cuando los grupos en competencia han pasado la fase eliminatoria y se acerca el gran final. Los dos últimos días, grupos o artistas de renombre cierran la noche del Festival. Cualquiera de las dos fechas, serán inolvidables para el viajero.