El cerro de la Popa, entre la religión y la cultura

Cerro de la popa en Cartagena

En una colina de 148 metros de altura, el punto más alto de Cartagena, el viajero encontrará el cerro de la Popa. Las vistas desde aquí son excepcionales y se puede ver toda Cartagena. El Convento de la Popa corona al cerro de la Popa, y se le llama así por la aparente similitud de la colina con la parte trasera de un barco. Inicialmente era solo una pequeña capilla de madera que luego fue reemplazada por una construcción más robusta cuando la colina fue fortificada dos siglos más tarde.

El complejo religioso en el Cerro de la Popa

Una hermosa imagen de La Virgen de la Candelaria, la patrona de la ciudad, se encuentra en la capilla del convento, y tiene un hermoso patio lleno de flores. También hay una escalofriante estatua del padre Alonso García de Paredes, un sacerdote que fue asesinado junto con cinco soldados españoles por tratar de convertir a los pueblos indígenas al cristianismo.

Hay un camino de acceso en zigzag que conduce al convento y caminos que cortan las curvas de la carretera. Uno tarda treinta minutos en llegar a pie a la cima, pero las autoridades no lo recomiendan por razones de seguridad y climáticas. ¡Caminar sería equivalente a una caminata en el desierto! Coja un taxi y espere pagar hasta COP $ 50.000. Si el viajero regatea cortés pero insistentemente podrá hacer el viaje hasta por la mitad de ese precio.

El complejo religioso se remonta a 1607, cuando se erigió la capilla de madera original y la palma de la Popa, gracias a la predicación del fraile agustiniano descalzo Vicente Mallol. Un año después, se construyó el convento, inicialmente llamado Santa Cruz, y luego se le dio el nombre de La Popa, para tener la forma de una embarcación cuya popa es la extremidad donde actualmente se encuentra la iglesia.

Un italiano adinerado, Don Fabricio Sánchez, pagó los gastos, y una vez cumplidos los procedimientos eclesiásticos y civiles de rigor, Fray Alonso de la Cruz Paredes, de la orden de los Agustinos Recoletos, fue nombrado superior del convento.

La aparición de la virgen

La crónica cuenta que mientras Fray Alonso de la Cruz Paredes estaba en el convento de la Candelaria de Ráquira, una población de la zona andina colombiana, la Santísima Virgen se le apareció y le ordenó construir un templo en la colina más cercana a Cartagena. Era para devolver la fe cristiana en la región, en la que según la leyenda, vivía un espíritu maligno en forma de cabra, al que adoraban los mulatos bajo el amparo del nativo Luis Andrea, quien terminó sus días encerrado en las celdas de la Inquisición.

El fraile llevó a cabo su misión y lanzó al animal desde lo alto de la colina. Desde entonces los cartageneros conocen el precipicio como el Salto del Cabrón, en alusión al chivo. En 1612 el convento estaba casi terminado y se habían invertido 15.000 ducados en él, una suma muy alta en ese momento. La construcción demoró aproximadamente seis o siete años.

Las invasiones

Desafortunadamente, existen pocos datos precisos sobre el convento. Los archivos históricos han desaparecido por completo debido a las continuas invasiones que sufrió desde su construcción. La Popa ha sido el objetivo de todos invasores, incluidos los piratas, que lo consideraron un palacio fortificado que debía ser tomado a cualquier costo. En 1585, el famoso pirata inglés Francis Drake atacó la Ciudad Heroica con una flota de veintitrés barcos y un ejército de 2.500 hombres. Los ataques no pararon, y esta vez afectaron el convento.

Cuando sucedió aquel hecho, Cartagena ya había construido sus altos e imponentes muros, que al final se convirtieron en su salvación. La Popa, por otro lado, solo tenía la ventaja de estar lejos y bastante elevado sobre el mar. Una ventaja que le sirvió para no quedar completamente devastada. Aunque después de cada ataque se tuvieron que invertir inmensas sumas de dinero en reparaciones.

Cerro de La Popa, teatro de hazañas heroicas durante la independencia

Durante la Guerra de la Independencia de Colombia, el convento de La Popa fue escenario de hazañas heroicas. Como la ocurrida en la noche del 11 de noviembre de 1815. Cuando el asalto sorpresivo de Pablo Morillo y tropas sitiadoras españolas fue rechazado.

Durante la República, los agustinos tuvieron que renunciar al convento y fue abandonado mientras se usaba como cuartel. Y cuando las tropas liberadoras ingresaron a Cartagena, Simón Bolívar se alojó allí con todo su regimiento. Cuenta la leyenda que una bala de cañón, lanzada desde el Castillo de San Felipe de Barajas. Este pasó a pocos centímetros de la cabeza del Libertador. Quien se recostaba en una ventana del piso más alto del convento.

En 1961 el convento y la iglesia regresaron a las manos de los agustinos. Actualmente el convento alberga el Museo Religioso, que uno puede visitar junto al formidable claustro. En febrero los cartageneros celebran la fiesta de la Virgen de la Candelaria de La Popa. Desde el amanecer del 2 de febrero, miles de devotos peregrinan a pie hasta su cima.

Horario de atención en el Cerro de la Popa:

Lunes a Domingo de 8:30 a.m. a 5:30 p.m.

Valor de la Entrada en el Cerro de la Popa:

Niños $2.500 pesos

Adultos $4.500 pesos

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