Barrio Obrero y tradición de la salsa en Cali

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Cali tiene una gran tradición musical, siendo la salsa una de las más reconocidas. La salsa en Cali es cosa seria, y algunos barrios han sido epicentro de esta cultura melómana. Uno de estos lugares fue el Barrio Obrero, cuna de bailadores y de amantes de la música.

Barrio Obrero y tradición de la salsa en Cali

Tradición de la salsa en Cali

Para todos los que vivieron en el Barrio Obrero en Cali en la década de los setenta el referente en común es la salsa. En una década de cambios y adaptación al proceso industrial, este barrio se destacó por ser uno de los ejes de la cultura de la salsa en Cali.

Los jóvenes pasaban las tardes en las calles calientes, pasando tiempo en las esquinas, donde a través de radios escuchaban lo mejor de las descargas de salsa.

Los habitantes de este barrio tenían una manera peculiar de bailar, y con el tiempo se apodarían como “los que tienen candela en los pies”. Este apodo se le debe a que seguían la percusión de la salsa con rápidos movimientos de los pies.

Grupos como la Sonora Matancera, Daniel Santos, Bienvenido Granda y Celia Cruz eran los reyes de la noche y de la rumba.

Diciembre y celebraciones

Popularmente en este barrio, al igual que en todo Cali, la celebración de diciembre empezaba el 7 de diciembre con La Noche de las Velitas. Las familias solían intercambiar platos navideños, como buñuelos, natilla, arroz con leche, manjar blanco, entre otros.

Sin embargo algo peculiar de estos festejos es que los vecinos solían cerrar las calles con vehículos, sacar asadores y parlantes en plena vía pública, y encender una rumba que duraba días. Obviamente amenizada al ritmo de la salsa.

Estas celebraciones empezaban desde la tarde, y solían acompañarse del estallido de pólvora. Además de salsa también era común escuchar boleros y tangos. Los más jóvenes mataban tiempo en la tarde jugando fútbol, mientras se “prendía la fiesta”.

Eran en efecto celebraciones ruidosas, pero siempre acompañadas de un gran despliegue de energía y fraternidad.

Salsa, música de la juventud de una época

La salsa se impregnó fuertemente en el corazón de los jóvenes. En parte por esto fue que ha sobrevivido tanto tiempo la tradición salsera en Cali. Este ritmo, que no es autóctono, ha sabido ganarse un espacio en la vida de la juventud caleña, y a medida que envejecía, iba tomando nuevos espacios, y ganando nuevos adeptos.

Los jóvenes solían reunirse en el parque del barrio a escuchar música y a bailar. Los que tenían edad suficiente para entrar a los grilles lo hacían, solos o acompañados. Al final en el barrio obrero nunca faltaba con quien bailar.

Uno de los sitios más populares era el bar Cangrejos, famoso por ser el más bravo del barrio obrero. Constantemente sonaban descargas y salsa brava, nadie podía quedarse sentado.

Algo negativo por lo que era reconocido este barrio era por las constantes peleas que se presentaban. No es de extrañarse, en un ambiente tan rumbero, donde el licor se consume en grandes cantidades, los ánimos suelen caldearse con facilidad.

De rumba en rumba

Si bien los ánimos se caldeaban, pocas veces se presentaron incidentes grabes en esa década. Normalmente en diciembre la rumba terminaba a la mañana siguiente, y las calles permanecían vacías hasta la tarde.

Lentamente iban despertando los parlantes.  El ritmo de boleros de Rolando La Serie iban inflando los ánimos para la siguiente fiesta. Entonces en la noche empezaban a escucharse los primeros mambos. Era el momento y los vecinos del barrio obrero se alistaban para otra noche más de baile y salsa.

De este lugar es que proviene el dicho de que “Cali es sólo una calle”, por supuesto, la del barrio Obrero.

La caseta panamericana

El barrio obrero ya tenía una reputación bien ganada de albergar a los mejores bailarines de la ciudad. Pero un hecho sin precedentes marcó el inicio de una nueva tradición salsera en Cali. La presentación de Richie Rey y Bobby Cruz en las casetas panamericanas.

Ese día Cali conoció a los Reyes de la salsa, con un ritmo nuevo que sacudió el corazón de miles, la música de Nueva York. Poco a poco el barrio se fue inundando de estos nuevos ritmos, arrebatados, nuevos, que no dejaban a nadie sentado.

Lentamente la música que sonaba en el Barrio Obrero. Un barrio empobrecido que muchos preferían no mirar, se convirtió en la música de la ciudad.

Actualmente existen aún lugares en el barrio Obrero donde se puede revivir la rumba de los setenta. Uno de estos sitios es La Casa del Melómano. Este es un museo dedicado a la salsa, con una muestra de cerca de 600 fotos de la rumba más brava de Cali.

De esta forma, el Barrio Obrero ayudó a construir una de las principales tradiciones. La salsa en Cali, el baile, el espíritu rumbero que aún hoy se niega a morir.

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